ZEPPELIN DISCOS / CATALOGO / HEAVY METAL 80s - HARD ROCK 70s

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Después de un buen primer disco, pero donde su sonido Hair Metal era similar a la de decenas de bandas de esa época, Cinderella se sacan de la manga un segundo LP memorable. Una obra maestra con mayúsculas, donde se alejan de ese Pop Metal que reinaba en los ochenta y logran unas canciones llenas de matices, con gran influencia Blues y de los grandes grupos de Rock de los 70, como Ac Dc, Aerosmith o los mismisimos Rolling Stones. Y lo mas importante,casi 30 años después de su lanzamiento sigue sonando de fabula, y nada desfasado, gracias a la extraordinaria producción que tuvo este Long Cold Winter, sin duda el mejor disco de Cinderella .

Long Cold Winter es el nombre del segundo álbum de estudio de la banda de Hard rock estadounidense Cinderella, Fue lanzado al mercado en 1988. Contiene la canción "Don't Know What You Got (Till It's Gone)", que alcanzó el puesto n.º 12 en las listas en Estados Unidos. El álbum alcanzó el puesto n.º 10 en las listas, Long Cold Winter alcanzó la certificación de Doble Platino años después, al igual que su antecesor.

Un detalle que llamó la atención al momento en Cinderella fue la voz del frontman Tom Keifer: Sonaba igualita a la de Bryan Johnson. Bueno. También Lizzy Borden y Geoff Tate recordaban mucho a Bruce Dickinson. Mientras las bandas tuvieran calidad no había problema.

Cinderella la tenían, y mucha. Como quien no quiere la cosa nos colaron a finales de 1988 este trabajo de blanca portada, con el llamativo logo en un elegante color violeta. El fondo de la carpeta simulaba el gélido invierno. Escuchamos las nuevas canciones de Keifer, Jeff La Bar, Fred Coury y Eric Brittingham, y en un principio creo que todos nos quedamos con el estribillo de “Gypsy Road”, las melodías de “Coming Home” y “Don´t Know what you got (Till it´s gone)”, y la extravagante introducción del tema de apertura. Nada, nimiedades, pequeños destellos de originalidad en otro buen Lp de Hard Rock más. Buen grupo estos Cinderella.

Si no recuerdo mal, ésa era la percepción que se tuvo de la banda cuando recibimos “Long Cold Winter”. Las radios pincharon “Gypsy Road” como si se tratara del nuevo “Shake Me”, un single resultón, y ya está. Pero sin darnos cuenta, y apreciado una vez que han pasado más de veinte años, lo que habían grabado Cinderella era otro de esos saltos evolutivos dentro del Heavy Metal, un perfecto trabajo de fusión cuyos brazos se alargaban e introducían en campos como el country, la música de raíces y el Blues Rock.

En los ochenta funcionaban así las cosas. Descubres un grupo que lleva ropas pintonas, melenas crepadas y algo de maquillaje, y que encima meten agudos y riffs de guitarra en sus canciones y los subes al tren de Twisted Sister, junto a los citados Poison, y otros grupos de la época como Britny Fox o Wrathchild.

Pero lo cierto es que por las venas de los señores Keifer, La Bar, Brittingham y Coury corría el veneno de un Rock&Roll percibido como algo mucho más amplio. Y ya digo que entonces pocos son los que se dieron cuenta. Cuando en 1990 editaron el tercer long play, “Heartbreak Station”, más volcado todavía en la música tradicional americana y el folk, ya nadie tenía a Cinderella por una banda metálica. Su abanico de influencias, su paleta de colores, abarcaba tonos mucho más variados. Pero en su momento no estábamos preparados, carecíamos en general de la base necesaria para apreciarlo.

Me viene a la cabeza un ejemplo que recuerdo como si fuera hoy. Entre 1985 y 1986, una criatura bautizada inicialmente como Speed Metal, que derivaría pronto en el Thrash Metal, estaba estableciéndose. Los críticos musicales no terminaban de verlo claro. Hasta entonces estábamos acostumbrados a paladear la perfección instrumental de gente como Ritchie Blackmore o Gary Moore, el talento de los grandes intérpretes al estilo David Coverdale, Robert Plant, etc. Quiénes no supieran tocar ni vocalizar que se fuesen al Punk, enemigo irreconciliable del buen Heavy Metal por aquellos tiempos. Pero estaban llegando de EEUU formaciones rompedoras como Anthrax que, jóder, no lo hacían del todo mal.

Supuso un cierto shock para los críticos especializados el descubrir que no hacía falta ser Randy Rhoads para transmitir pasión y furia con una guitarra. De verdad que me gustaría recuperar la crítica que Pedro Giner, uno de los mejores redactores de metal que escribía en este país, realizó sobre el “Master of Puppets” de Metallica en la revista Heavy Rock. Tradicionalmente esta publicación otorga una puntuación que va de una a seis “haches”, siendo ésta última la máxima valoración. Pues bien, Pedro Giner le otorgó al “Master…” tres haches, casi como pidiendo perdón por otorgar una puntuación tan alta a un disco de aquella banda tan cafre, que sonaba tan heterodoxa. Leyendo la reseña veías que estaba deseoso de puntuar más alto, que percibía el potencial de ese todavía joven grupo, pero entendía que sus lectores no estaban todavía preparados para asimilar el poder del Thrash Metal que llegaba de California.

Con “Appettite for Destruction” ocurrió algo parecido. La base era lo que todos asociábamos con el Heavy, pero entraba de lleno en el terreno del rock and roll más puro y auténtico.

Y “Long Cold Winter”, en mi imaginario personal, es hermano pequeño de esas obras maestras. No todos los días se componen piezas como “Bad Seamstress Blues, Falling Apart at the Seams”, con la guitarra acústica y el sonido fronterizo de la armónica en la entrada, ni la balada de piano “Don´t Know what you got…”, bella y emotiva como pocas.

“Gypsy Road”, pegadiza, ideal para el directo. El tema título, con las guitarras bluesys tan envolventes, y la que es, en mi opinión, la mejor canción de Cinderella, la maravillosa “Coming Home”, que Tom Keifer compuso en una habitación de hotel mientras su esposa se duchaba. La vio salir de la cama, deslizarse hacia el aseo, y él tomó la guitarra y dio gracias al Cielo por poder convivir con un ángel tan bello. Y es que la dama tenía que ser hermosa para inspirar semejante canción, una de las mejores que he escuchado en mi vida.

Las restantes piezas son algo menos espectaculares, pero todo el Lp merece la pena. “Take me Back”, “Fire and Ice”, “Second Wind”, con la que abrieron su concierto en Madrid hace pocos meses, ante una audiencia que había esperado veinticuatro años para disfrutar de sus increíbles canciones en vivo…

Sorprendentemente, tras el mencionado “Heartbreak Station” –otra maravilla-, optaron por el silencio. Un tímido retorno en 1994 (“Still Climbing”, que pasó desapercibido y del que ellos mismos parecen renegar, pues no tocan ninguna de sus canciones en directo), y hasta hoy, con abundante presencia en el mercado a través de recopilatorios y directos varios, que no hacen sino demostrar que estamos ante una banda que tenía virtudes suficientes para haber llegado a lo más alto, y que da la impresión de que prefirieron vivir de espaldas a los focos.

Yo todavía defiendo que nadie les ha superado a la hora de componer baladas con feeling. “Coming Home” y “Don´t Know what you got (till it´s gone)” siguen siendo insuperables.

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[ LP ] [HEAVY METAL 80s - HARD ROCK 70s] [ Vertigo ]

CARATULA

de VG++ a VG +

DISCO

VG++

AÑO

1988

PAíS

EE.UU.

CARACTERíSTICAS

ILS - EDIC. COMPL.

"Bad Seamstress Blues/Fallin' Apart At The Seams" - 5:19
"Gypsy Road" - 3:55
"Don't Know What You Got (Till It's Gone)" - 5:56
"The Last Mile" - 3:51
"Second Wind" - 3:59
"Long Cold Winter" - 5:24
"If You Don't Like It" - 4:10
"Coming Home" - 4:56
"Fire And Ice" - 3:22
"Take Me Back" - 3:17

Personal

Tom Keifer - voz, guitarra
Eric Brittingham - bajo
Jeff LaBar - guitarra
Cozy Powell - batería

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